AMOR A DISTANCIA (Spanish Edition) Tapa blanda – 11 Diciembre 2019

Pero también es cierto que cada vez más parejas tienen relaciones a distancia por pertenecer a distintos países o porque las circunstancias laborales o de estudio les hacen vivir separados.

Mantened la química juntos

Una parte la tenéis ganada: «Ese plus de aventura que se busca en los inicios de toda relación de pareja está asegurado con la distancia. Al menos, durante los primeros meses». Es la opinión de Miquel Casas, psicólogo del Institut Barcelona de Sexología y director de Ortega y Gasset Sexología.

Pero, ¿qué pasa después? ¿Puedes llegar a cansarte de tanto teléfono e Internet? «La respuesta es no, siempre que pongáis de vuestra parte para hacer del día a día algo interesante», añade Casas.

Te proponemos varios escenarios:

  • Una noche que sepas que tu pareja está en su casa y no tiene planes, encarga una pizza para que se la lleven por sorpresa. Después, llama y hablad por teléfono mientras cenáis.
  • Deja a tu persona un mensaje muy sexy cuando esté haciendo alguna tarea que no le mole, diciéndole qué te gustaría que hicierais cuando os veáis. Cuando termine dicha tarea, se llevará una «grata sorpresa».
  • Haz que la cuenta atrás hasta tu próxima visita tenga cierta intriga: mándale un mensaje cada día con una foto tuya en la que te vayas quitando prendas a golpe de calendario. Una recomendación: ¡calcula bien los días que queden!
  • Cuando estés en su casa, ponte un pintalabios de un color fuerte y besa unos cuantos post-its (suena cursi, pero sigue leyendo). Después, escribe en ellos notas sugerentes y guárdalos en diferentes sitios de la casa (el cajón de las camisetas, el armario de la cocina, debajo de la almohada. ) para que los encuentre cuando te hayas ido. ¡Flipará!
  • Usa el móvil para tener sexo. Según Miquel Casas, «podemos hacer el amor vestidos porque las connotaciones eróticas de una conversación pueden ser más que sugerentes». Aquí te dejamos algunas ideas para hacer ‘sexting’.

Trucos para salvar el amor de lejos

Que no cunda el pánico cuando te vengas abajo porque no puedes besar, mimar o abrazar a tu pareja. A continuación te dejo varios trucos para que la llama de vuestro amor verdadero siga viva, incondicionalmente:

  • Sigue cuidándote. En los momentos de bajón, haz deporte, sal con tus amigos y no dejes que la tristeza se apodere de ti. Tú tienes una vida que disfrutar y tareas que realizar.
  • Mantén el contacto todos los días. Messenger, Line, WeChat, Facebook. No hay razón para cortar la unión. La dejadez es otra causa que fomenta el distanciamiento y, simplemente con veros unos minutos, puede alegrarte el día.
  • Planead viajes y fechas de reencuentro. No vais a estar separados para siempre, así que. ¿por qué no hacer planes lo antes posible para volver a estar juntos aunque solo sea un fin de semana? Esto hará que la espera merezca la pena.
  • Sé sincero con tu pareja. ¿Estás apagado? ¿Tienes dudas de si va a funcionar? ¿Miedo a una ruptura? Ábrete a esa persona porque, si es tu alma gemela, debes compartir sentimientos con ella. Además, os conoceréis mucho más si no tenéis secretos.
  • No te obsesiones si tarda en contestarte. Hay que respetar el espacio del otro y, a lo mejor, en ese momento está ocupada. Lo mejor es que os quitéis la «última hora de conexión» y el «tick azul».
  • Probad relaciones eróticas a distancia, virtuales. Para eso están los juguetes sexuales, al principio os dará vergüenza pero, con el paso del tiempo, incluso lo echaréis de menos cuando os reencontréis.

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Amor a distancia, educación en cercanía

En El museo de la Inocencia, de Orham Pamuk (Mondadori / 2009) Kemal, el personaje principal y relator, aprende a convivir con las variaciones de la distancia que le separan de su amor. El protagonista está cerca, muy cerca, y a la vez profundamente distante de su objeto de adoración –en rigor, debería decir la sujeto de adoración-.
Es que la necesidad de cercanía con el ser amado se transforma en una obsesión, una causa de militancia de una persona que lo deja todo por ese compromiso personal, individual y complejamente correspondido que, como pretexto, se sostienen con el pretexto de rodar una película. Pero el resultado final es un museo, un mauseolo inexplicable, caprichoso y exquisito que habla del amor, de las luchas internas (y de las otras, claro está, esas que batallamos contra la realidad) describiendo como la distancia es un lugar posible para aprender a amar, y reivindicando pequeños objetos, una cuchara, un picaporte, capaces de acumular la densidad de miles de sensaciones.
A esta altura, queridos amigos, se darán cuenta por donde va el tiro de este texto: la cultura, las artes, los museos necesitan amantes. Pero a diferencia de las historias de amor turcas que tan acompasadamente escribe Pamuk, las nuestras, las de los actores de la causa de la creación, necesitan unión, red y compañía a través de esos trayectos desterritorizados. Y es que las tecnologías de la comunicación cada vez lo permiten con más facilidad, cada vez es más sencillo estar cerca de los intereses, más allá de las distancias geográficas, para impulsar esa comunidad de hacedores culturales que la sociedad del SXXI nos demanda.

Desde Fundación Abaco, y unidos con la Universidad Católica de Córdoba, hemos puesto en circulación un nuevo llamado a cursar diferentes diplomaturas vinculadas con la gestión cultural, turística, y editorial, de la mano del paradigma de la educación a distancia convencidos que las artes necesitan gestores preocupados por su promoción, más allá de su ubicación geográfica, siempre y cuando alcancen a entender la enorme magnitud de una lágrima que rueda por la tersa mejilla de esa muchacha turca cuyo frágil llanto escribió Pamuk. El resto, estén donde estén, abstenerse.-

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