Carta a mi Papá

Eres mi ancla cuando la marea pierde la calma, la chispa que enciende el fuego que vive en mi interior y el toque de locura en esos días más tontos. La sorpresa que irrumpe en lo ordinario y que ilumina mis días. Quien me ha enseñado que caminar es algo más que dar unos cuantos pasos y que esto solo acaba de empezar.

Carta a mi Papá

Hola Papá quiero hoy decirte cuánto te quiero y cuánto significas para mí, cada día que pasa voy creciendo y me voy dando cuenta de la gran persona que eres.

Cómo pasa el tiempo… Pienso uno a uno los momentos que forjaron nuestra hermosa relación… Papá gracias por darme la vida, por ser mi héroe, mi ejemplo, mi impulso para llegar a ser quien soy y con tu ternura y ejemplo; mostrarme día a día que hay que esforzarse para cumplir con nuestro deber…Eres para mi tan especial, tanto, que sabiendo que como hija la familia no se escoge, yo te hubiese escogido a ti para que fueras mi Papá.

Hoy quiero decirte gracias por que estuviste a mi lado siempre y me enseñaste a amarme y a amar a mis hermanos también. Valoro mucho cada día y cada recuerdo… Tu ejemplo de responsabilidad al realizar tu trabajo cuando salías muy temprano de casa y a la vez, la seguridad de verte cada tarde después del colegio.

Una labor muy difícil pero hermosa. Los Domingos, pasar el día en “Familia”, los cumpleaños en casa para estar con la “Familia”, reunir a los tíos y a los abuelos. Siempre la “Familia”… Antes sólo lo disfrutaba, hoy lo valoro, lo agradezco y lo entiendo…

Me enseñaste a obedecer y a confiar… A renunciar a ciertas cosas para ahora ser mejor, a confiar en que tus “no” eran los límites que me señalaron el camino que conducía a la verdad.

Al crecer, te comprendo y te agradezco lo que hiciste por mí y por mis hermanos, por lo que haces cada día, porque después de tantos desvelos y acompañamiento, soy quien soy y tengo un agradecimiento y amor infinito por ti.

Eres entero, yo te veo centrado en la realidad, aceptando la vida como es. Vas por la vida sin dejarte vencer, sin dejarte arrastrar, siempre al mando de ti mismo, sabiendo hacia dónde vas, me guiaste y lo sigues haciendo; me enseñaste a madurar para no perderme en un mundo donde todo me invita a claudicar en la batalla más importante de la vida, para que yo pueda ganar y comportarme de acuerdo a mi dignidad.

Gracias por cruzarte en mi camino

El paso del tiempo me ha hecho darme cuenta de que la vida está repleta de sorpresas, de pequeños detalles de grandes efectos y afectos, pero sobre todo de personas que dan giros inesperados a nuestras historias, como tú. ¿Quieres saber por qué? ¡Sigue leyendo!

Ni tú ni yo nos esperábamos, para qué mentirnos. No contábamos con nosotros en nuestra vida. La cuestión es que aquel día nos encontramos. No sé si fue una coincidencia, una serendipia -como dirían los más románticos- o resultado de una fuerza mayor, pero conectamos. Y no hablo solo de cruzar miradas… Me refiero a esa sensación que irrumpe desde lo más profundo y te embriaga por dentro sin saber cómo, a esa conexión inexplicable. Lo recuerdo perfectamente. Y desde ahí todo empezó a cobrar cierto sentido.

Daba igual a dónde fuéramos, qué hacíamos o de qué hablábamos, desde que te encontré es como si el mundo exterior hubiera dejado de tener protagonismo. Horas y horas de hablar de nosotros, del tiempo, de lo que nos gustaría e incluso de aquello que a otras personas no nos atrevimos a contar.

Aunque también había momentos de silencios, pero de los más cómodos que he experimentado en mi vida, de esos que facilitan un juego de miradas y fijan imágenes en nuestras retinas.

No sé cómo lo has hecho y cómo lo haces, pero te has convertido en mi recurrencia favorita. Es complicado explicarlo con palabras, pero lo cierto es que esta sensación que experimento me encanta. Y puedo atreverme a decir que nunca antes la había sentido.

Eres el motor de mis pensamientos, el eje de mis sonrisas, mi refugio favorito… El motivo de esta carta de amor.

Carta de Amor para mi Novio que está Lejos

carta de reflexion para mi novio

Siempre prevalecerá la fuerza de un amor que no se rinde a la separación, sino busca la forma de vivir y compartir con más intensidad esos pequeños momentos juntos, que alimentan nuestras almas y llenan el corazón de la gasolina necesaria para aguantar la espera y confiar en el próximo encuentro.

Las circunstancias son adversas, pero nada hará que este amor que nos une y que construye puentes para encontrarnos cuando más lo necesitamos, se desmorone por los obstáculos de distancia que nos coloca la vida.

Hoy el destino ha decido hacer que nuestro amor este separado por objetivos personales que nos alejan, pero seguro serán la motivación para darnos cuenta que no existen cadenas de apego que frenen nuestros sueños.

Sin duda que no existe prueba más grande no solo de amor , sino de lealtad y compromiso como la que estamos enfrentando, y que a diario vencemos.

Jaziel Inc

Apreciable duque ______________he recibido su carta con una sorpresa verdaderamente inesperada, pero antes de decir cualquier cosa, quiero hacerle notar que yo si he escrito su nombre, como un verdadero caballero lo haría, es de mi conocimiento que usted señor sabe cual es mi apellido y por el contexto familiar es facil deducir mi nombre, pero no se preocupe, no lo tomare como algo mas que un simple descuido suyo.

Como comentaba al principio, fue una no muy grata pero si inesperada sorpresa de su parte hacerme llegar dicha carta, sobre todo despues de mi ultima misiva, y quiero aclarar que era mi total intención no volver a escribir mas acerca de esto pero al ver su insistencia haré una excepción, primero, es clara su intención y lo comprendo, pero hay algo que no comparto en su disertación, sabiendo mi postura en la carta anterior y sabiendo la postura de ___________, su amada, no comprendo la necesidad de una carta mas, ¿es acaso que noto cierto atisbo de celos?, eso señor, eso es lo que no comprendo.

Estando en mi posición, la cual usted no desconoce, debe de saber las pocas, casi nulas posibilidades de un viaje tan largo, pero no se preocupe, su petición de exilio sera atendida diligentemente, aunque no por usted quiero aclarar.

Espero que un día podamos vernos de frente y hablar como los verdaderos caballeros que decimos ser, porque creame, las palabras en un papel son faciles de escribir, pero las verdades en una oracion son dificiles de decir, creame, lo digo por experiencia y se que usted también sabe de esto.

Por ultimo y no por ello menos importante, espero que de verdad sus palabras sean una realidad notoria, una realidad que no necesite ser dicha sino que con el simple hecho de ser hable por si misa, y me refiero a esto, y cito:

Notará que omití la última parte, porque creame amigo mio, de una amistad siempre hay necesidad y nunca la hay suficiente.

miércoles, 15 de enero de 2014

Aunque estemos lejos

Estamos lejos el uno del otro, pero aun así te quiero a ti con todo lo que eres y con todo lo que me muestras. Te quiero en todos los sentidos y formas posibles.

En todo lo que pueda darte y que siempre te daré un amor profundo y sincero que sirva de bálsamo para tus heridas, de compañía en tu inquieta soledad, de sol en tus días, y de lunas y estrellas en tus noches.

Tan sólo espero que esta llama que tengo encendida no pueda extinguirse. El Señor es el único conocedor de todo esto, pero ante Dios yo declaro mis sentimientos por ti.

Es mucho lo que me falta todavía por lograr y alcanzar, pero sé que, con este fuego de voluntad que ya renace en mí, puedo hacerlo. Tan sólo te pido algo a cambio, vida mía: permítete no desfallecer nunca ante esto que quiero consumar contigo. Si Dios ha de llevarme antes de lograr todo esto, tan sólo déjame hacerte saber que mi corazón siempre te perteneció.

Y hoy me encuentro lejos de tu compañía, entre solitarias fechas, pero con la certeza de que esto no será para siempre. Un día terminará este tiempo de soledad, y entonces será el momento de experimentar la mayor felicidad que ambos jamás hemos sentido antes. Sólo espero que en esta valiente historia estén escritos nuestros nombres con letras de oro, como ejemplo de perseverancia ante los demás, como un camino a seguir para los desdichados, como prueba de valor, de fe. y de amor para todos los amantes.

Hasta pronto, vida mía. Que tengas un buen día y llévame en él contigo; que siempre y permanentemente estás aquí en mí, mientras ideo maneras y modos de poder estar más cerca de ti, un centímetro más, hasta que se hayan agotado nuestras distancias.

Carta al amor de mi vida que aún no conozco

Hola. Sí, ya sé que aún no te conozco, pero hoy me dieron ganas de expresarte cuánto te amo.

Aunque no te conozca físicamente, yo sé que estás por ahí esperando (al igual que yo) que la vida nos cruce en el momento y tiempo perfectos para que nuestras miradas y corazones se conviertan en una sola. Me emociona pensar las pláticas que tendremos, conocer cómo ha sido tu vida en los últimos años, qué caricaturas te gustaban en tu infancia y tus momentos más difíciles.

No te voy a mentir y sí, lo acepto, he conocido a muchos hombres de los cuales me he enamorado fugazmente, pero mi corazón jamás se ha entregado por completo. Él te está esperando pacientemente para que cuando llegue ese momento en el que me pidas ser tu novia, se entregue por completo a ti hasta su último latido.

No sé si vayamos a tener hijos, una casa grande o un auto último modelo, y en verdad no me importa, ya que yo me sentiré la mujer más afortunada del mundo al ver que tu sonrisa se debe a que ahora compartimos la vida juntos. Prometo estar contigo cada vez que te sientas mal, no sólo físicamente sino también cuando estés preocupado o estresado. Y sé que tu mirada me dará la fortaleza cuando yo tenga un mal día.

Muchas veces me han preguntado cómo es mi hombre ideal, y siempre contesto que es alguien imperfecto. No me interesa que tengas un abdomen marcado o una barba muy varonil, ni mucho menos que seas todo un seductor. Yo te quiero así, imperfecto, con esos pequeños detalles que te convierten en un hombre único e irremplazable.

Sé que todo sucede por algo, y el camino y momentos que ambos hemos vivido sin conocernos nos están llevando a ese lugar en donde por fin nuestras almas se crucen.

«Carta para los que viven un amor a la distancia: no se rindan»

«Carta para los que viven un amor a la distancia: no se rindan»

¿Realmente se puede llevar una relación a larga distancia, se puede sostener una pareja sin verse todos los días y a kilómetros de distancia? La respuesta depende de cada persona, porque es un proceso difícil, pero no es imposible.

Muchas veces pensamos que estar lejos fisicamente nos separa, cuando muchas veces es esto mismo lo que más nos une a quienes amamos.

Desireé Bianchi, columnista de Upsocl, escribió una carta que resume su relación a distancia.

«Nunca podía entender como hacían las personas que a la distancia establecían un amor que perduraba. Lo veía en las películas como algo muy lejano. Quería imaginarme un amor así; pero cuando lo pensaba bien, sostenía, que eso no era para mí. Hasta que lo conocí a él.

Desde la primera vez que lo vi, descubrí un brillo especial en sus ojos. Nuestro primer encuentro fue muy dulce así que no podía dejar pasar la oportunidad de seguir conociéndolo, aún así sabiendo el “riesgo” que correría si comenzaba una relación, ya que él vivía en otra ciudad.

El tiempo pasó; los encuentros se hicieron más frecuentes; y me encontré con un joven maravilloso. No sabría decir cuándo ni porqué, pero me enamoré de él. En ese momento me sentí ante el gran reto de llevar adelante una relación a cientos de kilómetros de distancia.

No verlo todos los días, me erizaba la piel y me recurría a pensar: ¿Podré soportar seguir con esto? El solo hecho de estar lejos y vernos de vez en cuando, nos aumentaba el deseo y las ansias incontenibles por estar juntos. Esto se hacía tan fuerte que cuando nos veíamos, nos disfrutábamos con intensidad. Cada momento juntos era una eternidad, y al mismo tiempo, pasaba muy rápido cuando nos despedíamos para que cada uno partiera hacia su ciudad.

Señales de humo

En El otro proceso de Kafka, el libro donde escudriña la compleja relación entre el escritor y Felice Bauer, Elias Canetti va trazando puentes entre sus cartas y sus obras e intenta, de esa manera, comprender la envergadura de su literatura. «El comportamiento de Kafka durante los tres primeros meses de su intercambio epistolar con Felice fue exactamente lo que él necesitaba», escribe. «Él sentía lo que le hacía falta: una seguridad lejana, una fuente de fuerza que no trastornara su sensibilidad mediante roces demasiado estrechos; una mujer que estuviera a su disposición sin esperar de él más que palabras, como una especie de transformador cuyos errores técnicos conocía y dominaba hasta el punto de que al instante podía corregirlos con ayuda de una carta».

Para entender de qué manera Kafka se servía de la escritura para explorar cada vez más dentro, cada vez más al fondo de sí mismo, y cómo procuraba iluminar los rincones más oscuros y las anomalías y los ruidos de su interior, valgan unos cuantos párrafos de algunas de las Cartas a Felice (Nórdica, 2013; traducción de Pablo Sorozábal):

La mejor forma de vida

“Con frecuencia he pensado que la mejor forma de vida para mí consistiría en encerrarme en lo más hondo de una vasta cueva con una lámpara y todo lo necesario para escribir. Me traerían la comida y me la dejarían siempre lejos de donde yo estuviera instalado, detrás de la puerta más exterior de la cueva. Ir a buscarla, en camisón, a través de todas las bóvedas sería mi único paseo. Acto seguido regresaría a mi mesa, comería lenta y concienzudamente, y enseguida me pondría de nuevo a escribir. ¡Lo que sería capaz de escribir entonces! ¡De qué profundidades lo sacaría! ¡Sin esfuerzo! Pues la concentración extrema no sabe lo que es el esfuerzo. Lo único es que quizá no perseverase, y al primer fracaso, tal vez inevitable incluso en tales condiciones, no podría por menos que hundirme en la más grande de las locuras: ¿qué dices a esto, mi amor? ¡No retrocedas ante el habitante de la cueva!”. (Carta del 14 al 15 de enero de 1913)

¿La distancia es el olvido?

Las nuevas tecnologías son un buen apoyo para mantener una relación a distancia

Las nuevas tecnologías son un buen apoyo para mantener una relación a distancia

José A. Rodríguez

“Parecía que iba a ser el típico amor de verano, pero, cuando llegó el momento de despedirnos, pensamos: ‘¿por qué no intentar una relación a distancia?’”, explica María, de 40 años, mientras sonríe pensando en James, su pareja desde hace cinco años, australiano que vive y trabaja en Australia.

En estos tiempos en los que hay que salir al extranjero a buscarse la vida, el turismo propicia los amores de verano internacionales e internet permite a un barcelonés sentirse atraído por una desconocida que vive en un pequeño pueblo sueco, el amor y el deseo desafían a los kilómetros. Pero las relaciones a distancia, ¿son más virtuales que reales? ¿Cómo se puede sustituir la falta de contacto físico durante semanas? ¿Tienen sentido a largo plazo?

“Creo que la viabilidad depende del tipo de relación –comenta Arantxa Coca, terapeuta de pareja del Centro de Psicología Especialista en Ansiedad y Familia–. Podríamos hablar de tres tipos de relaciones a distancia. Parejas consolidadas que han convivido meses o años y tienen que separarse normalmente por motivos laborales. Amores de unos días o unas semanas que deciden continuar a ver qué pasa. Y personas que se conocen a través de internet”. Cada una con sus pros y sus contras, y, según esta especialista, con diferentes grados de viabilidad. “Las primeras son más viables, claro. Sentirán la falta del otro, pero el vínculo que tienen es muy real. Las segundas son menos viables, pero por lo menos han tenido el contacto piel con piel y saben que se gustan, que funcionan en la cama, que hay química entre ellos. Las terceras son las menos viables, un enigma hasta que no se vean y pasen un tiempo juntos”. Aunque la convivencia previa no garantiza nada, porque la distancia, a pesar de que la relación parezca estar consolidada, es una prueba de fuego. “Yo conviví con mi pareja dos años en Inglaterra –explica César, de 44 años–. Volví a Barcelona con el proyecto común de que mi pareja vendría en unos meses a vivir conmigo. Pasaron los meses y algún que otro año. Sus intenciones fueron cambiando hasta que me dijo que no venía”.

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