Carta a un amor a distancia

Para Owen, la idea de las citas es construir una conexión y ver si se puede convertir en una relación.

“Oceanía”, la obra teatral que recorre parte de la vida de Gerardo Vera

Tiempo de lectura: 2′ 25 feb 2022 – 14:31
Actualizado 14:33

Carlos Hipólito se mete en la piel de Gerardo Vera en la obra Oceanía para repasar la apasionante biografía del dramaturgo, desde su infancia en los años 50 hasta sus primeros pasos en el cine y las artes escénicas, pasando por el primer amor y, sobre todo, la complicada relación que mantenía con su padre.

El espectáculo es un monólogo que supone el testamento artístico y vital del director de escena y cineasta que el propio Vera, junto a su amigo José Luis Collado, escribió acerca de su infancia y adolescencia. Esta es la obra que el dramaturgo preparaba cuando murió el pasado septiembre de 2020.

Fue en 2019 cuando Gerardo sintió la necesidad de volcar sus recuerdos de la infancia y juventud en un libro de 350 páginas con tintes novelísticos. Cuando me llegó le dije que esto para novela no valía -recuerda riendo- así que nos metimos a convertir esas páginas en un monólogo de hora y media. La versión definitiva se la entregué en el 2019 y nueve meses después el falleció, por eso este texto es especial, apunta Collado.

La obra, que estará en la Sala Max Aub de Naves del Español en Matadero desde el 3 de marzo hasta el próximo 24 de abril, está dirigida por el también amigo y discípulo de Vera, José Luis Arellano, quien ha mostrado su total gratitud desde que le contactaran para llevar a cabo la dirección: Esta obra ha sido magnífica para mí, es uno de los regalos más bonitos que me podían haber hecho, declara.

El encargado de personificar a Vera en esta obra teatral será el actor Carlo Hipólito a petición del propio dramaturgo. Desde el principio que me dijo que estaba escribiendo una cosa, no paraba de repetirme que quería que fuera Carlos el protagonista. Al principio no entendía el porqué de esa obsesión con él, ahora que le he visto trabajar ya lo entiendo todo. Carlos es un catalizador de la verdad, afirma el director.

“El amor líquido”, un concepto en vigencia

Hace casi veinte años el sociólogo Zygmunt Bauman introdujo el concepto de “amor líquido” como una continuación a su pensamiento sobre lo que él denominó como “modernidad líquida”. En el Día de San Valentín reflexionamos sobre la aplicabilidad en la actualidad de esta noción de amor.

Zygmunt Bauman (foto) criticó el impacto que produce las redes sociales en los individuos. Para el sociólogo, los usuarios de estas redes actúan como “un enjambre”: cambian constantemente de “causas”, con el fin de entrar a la discusión y por lo tanto ser vistos, careciendo así de identidad propia.

Zygmunt Bauman (foto) criticó el impacto que produce las redes sociales en los individuos. Para el sociólogo, los usuarios de estas redes actúan como “un enjambre”: cambian constantemente de “causas”, con el fin de entrar a la discusión y por lo tanto ser vistos, careciendo así de identidad propia.

Decía Zygmunt Bauman que este mundo líquido- aquel en donde los valores han desaparecido, y la individualidad reina y la inmediatez apremia- se expandió hasta el amor. Amor líquido, le llamó. Un amor que sostenía el sociólogo que ya no está basado en relaciones sino en conexiones. El lenguaje importa porque, aunque parezca lo mismo, lo uno no es sinónimo de lo otro. La relación parte de un compromiso mutuo entre las partes, mientras que en la conexión -vinculada al concepto de redes- no es que el descompromiso sea la base, pero tampoco lo es su opuesto: el compromiso. Diría Bauman que en esta última se viven periodos intermitentes, entre conexión y desconexión.

Conexiones hay muchas, así que, si una no funciona optamos por disolverla a “tiempo” y buscar una nueva. “En una red, las conexiones se establecen a demanda, y pueden cortarse a voluntad. Una relación “indeseable pero indisoluble” es precisamente lo que hace que una “relación” sea tan riesgosa como parece. Sin embargo, una “conexión indeseable” es un oxímoron: las conexiones pueden ser y son disueltas mucho antes de que empiecen a ser detestables”, menciona Zygmunt Bauman en su libro Amor líquido.

Amor a distancia es aprender a vivir por uno mismo, a simplemente ser.

Es pasar días muy malos y días muy buenos. Días de querer dejarlo todo y días de querer quedarse ahí para siempre. Es sentirse completamente solo y de golpe darse cuenta de que tu gente está ahí, aunque sea lejos. Y aprender que eso significa que NUNCA estarás solo, porque a veces el corazón va donde la voz no llega.

Porque la distancia separa cuerpos, no corazones. Y desde luego no lo ha conseguido con los nuestros, queridos amigos. Sepan que de 365 días, los necesitamos 366. Que se nos parte el alma cada vez que sabemos que alguno de ustedes no está en un buen momento y no podemos estar a su lado; y que tratamos de llevar la distancia lo mejor que podemos.
A todos aquellos que están lejos: Sigan siendo tan valientes como hasta ahora.

Y a nuestra gente que está en casa esperándonos: Estamos deseando verlos. Preparen sus abrazos, los necesitamos.

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Ahora que ya lo sabes, es momento de salir, descubrir el mundo y compartir este conocimiento con otros. Comparte este artículo con tus amigos e inspirarlos a viajar.

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