Qué decirle a una persona con ansiedad

Otro consejo es “usar los dedos u objetos con diferentes texturas, como plumas, frutas o hielo para estimular la zona”, recomienda.

Qué NO decirle a una persona con ansiedad

En ocasiones podemos decir cosas con la mejor voluntad del mundo, pero pueden no ser lo mejor para la otra persona. A pesar de que desde tu perspectiva puede ser así, la persona que está sintiendo ansiedad lo verá de otra forma. Tanto la emoción de ansiedad como el miedo son emociones reales que está sintiendo en esos momentos y afectarán a cómo recibe lo que le digas. Por eso es importante saber qué NO es recomendable decirle a una persona con ansiedad.

1. «No tengas miedo»

A pesar de que a ti te pueda parecer una situación rutinaria, que puedes afrontar sin mayores problemas, la persona con ansiedad no lo sentirá así. El miedo es real y por mucho que se lo digas, no es tan fácil de que se marche. Más bien es necesario que le reafirmes que estás ahí para ayudarle y que te mantendrás a su lado.

2. «Cálmate»

La ansiedad no se elige y nadie puede calmarse sólo con que se lo ordenes. Si le das ese tipo de indicaciones, estás invalidando y desvalorizando sus sentimientos. Si la persona pudiera calmarse lo haría, ya que nadie elige sentirse así. Nadie quiere sentir ese miedo tan fuerte.

3. «Tampoco es para tanto» o «No hay razón para sentirse así»

Al hacer un comentario de este tipo, le estás diciendo a la persona que la reacción es desproporcionada. El miedo que siente es real y no debemos valorar desde nuestra perspectiva sus sentimientos. Si le estás intentando hacer ver que el miedo que tiene o el pensamiento es irracional, puede que la persona ya lo sepa y no pueda desembarazarse de esos pensamientos. Tampoco es la mejor forma de indicárselo. Además, no es sólo cuestión de ser consciente de la irracionalidad de la ansiedad, sino también de poder cambiar esos pensamientos. Para eso es necesario todo un trabajo psicológico que prepare a la persona ante esas situaciones.

Preguntas graciosas para hacer a una chica

Otro tipo de preguntas interesantes a una mujer son aquellas que le hagan reír. Y es que, no debemos olvidar, que a muchas mujeres se las conquista con la risa y el buen humor. No hay nada mejor que tener una pareja con la que te diviertas y te rías, por eso, optar por preguntas ingeniosas y divertidas son tu mejor opción.

Aquí te dejamos un listado con las 11 mejores, ¡pruébalas! El objetivo es que ella responda «¿Qué preferirías. » y que te dé la respuesta a cada situación. Es una práctica muy original que, seguro, que hará que te preste más atención.

  1. . besar mal o ser mala en la cama?
  2. . amor para siempre o dinero para siempre?
  3. . hablar todas las lenguas del mundo o poder comunicarte con animales?
  4. . poder volar o leer la mente de los demás?
  5. . ser rica y desconocida o pobre y famosa?
  6. . poder volver al pasado o poder ir al futuro?
  7. . perder un dedo o el olfato?
  8. . no salir más de casa durante el día o durante la noche?
  9. . no necesitar dormir o tener días de 30h?
  10. . poder ver el futuro o ver el pasado?
  11. . ser calva para siempre o tener 2 metros de pelo para siempre?

Para poder conquistar a una mujer, una de las claves es hacerla reír. Y si le sorprendes con alguna de estas preguntas. ¡lo conseguirás!

Cómo hacer preguntas interesantes a una mujer - Preguntas graciosas para hacer a una chica

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo cuando tenga miedo?

Cuando su hijo tenga miedo, puede ayudarlo haciendo lo siguiente:

  • Tranquilice a su bebé o a su hijo pequeño diciéndole: «Todo está bien. Estás seguro. Yo estoy aquí, a tu lado». Hágale saber que usted está ahí para protegerlo. Abrácelo y dígale palabras tranquilizadoras para ayudarle a sentirse seguro.
  • A medida que su hijo crezca, hable con él y escúchele. Esté tranquilo y transmítale tranquilidad. Ayude a su hijo a poner sus sentimientos en palabras. Ayude a su hijo a probar cosas nuevas.
  • Ayude a su bebé a acostumbrarse a una persona nueva mientras usted lo abraza y le permite sentirse seguro. En muy poco tiempo, esa nueva persona dejará de parecerle un desconocido.
  • Deje que su hijo de 1 a 3 años de edad se separe de usted durante breves períodos de tiempo al principio. Cuando usted necesite separarse de él, dígale que volverá, dele un abrazo, sonríale y márchese. Deje que su hijo aprenda que usted siempre vuelve.
  • Si su hijo pequeño tiene miedo de la oscuridad, desarrollen una rutina tranquilizadora para la hora de irse a dormir. Léale o cántele. Deje que su hijo se sienta seguro y querido.
  • Ayude a su hijo a afrontar sus miedos poco a poco. Por ejemplo, comprueben los dos juntos que no hay monstruos debajo de su cama. Con su presencia y su apoyo, deje que su hijo vea por sí mismo que no hay nada que temer. Ayúdelo a sentirse valiente.
  • Limite las imágenes, la películas y los programas infantiles que asustan. Estas cosas solo alimentan sus miedos.
  • Ayude a los niños y a los adolescentes a aprender a prepararse para los desafíos, como los exámenes o los trabajos escolares. Haga saber a su hijo que cree en él.

Una vez que haya dado a luz, ¿qué puedo hacer para proteger a mi recién nacido del virus de la COVID-19?

El nivel de riesgo depende de tu lugar de residencia. Como punto de partida, consulta las orientaciones pertinentes de las autoridades locales. Deberías tomar más precauciones en las zonas donde hay mayores tasas de transmisión de la COVID-19 y menores niveles de vacunación.

Si en el lugar donde vives el riesgo es mayor, considera la posibilidad de ver solamente a tu familia y no recibir visitas en este momento.

Aunque es un momento difícil, trata de considerar el lado positivo que supone aprovechar esta ocasión para estrechar los lazos familiares. Sin la afluencia de visitas, puedes centrarte mejor en pasar tiempo con tu nuevo bebé. “A veces puede resultar muy complicado para las madres y padres jóvenes recibir tantas visitas”, dice Franka Cadée, Presidenta de la Confederación Internacional de Matronas. “Disfruta de la tranquilidad de tu familia [inmediata] durante este tiempo. Es muy especial poder establecer un vínculo con tu bebé a solas, descubrir a ese nuevo ser humano y disfrutarlo”.

Entrevista con Franka Cadée, presidenta de la Confederación Internacional de Matronas, realizada por Mandy Rich, redactora de contenidos digitales de UNICEF.

Este artículo se actualizó por última vez el 16 de diciembre de 2021.

La clave para saber si le gustas a alguien está en su voz

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Todos hemos tenido alguna vez un ”crush”, o lo que viene siendo una persona que se convierte en nuestro objeto de deseo y con el que no solo soñamos, sino que nos falta hasta el aire al verle pasar. Puede pasarte en clase, en el trabajo o hasta comprando el pan; nunca sabes cuándo va a aparecer quien tú crees que podría ser tu media naranja y la única persona que, según tu juicio (obvio), es la única perfecta para tu persona. Cuando tienes un crush también comienzas a hacer cosas raras, como arreglarte y plancharte la ropa para que te vea como una persona decente, buscando todo tipo de excusas baratas para hablar con esa persona e incluso comportándote de una manera que es rara incluso para ti.

Pero claro, nosotros podemos estar obsesionados con nuestro crush, pero con nuestra tendencia a ser súper negativos, pensamos que solo se pueden dar dos situaciones: primero, que el crush nos odie, o segundo, que ni sepa que existimos (cosa probable). Queremos causar una buena impresión, pero los nervios y la inseguridad pueden jugarnos malas pasadas. Ya comentamos un estudio que afirmaba que le gustamos a más gente de la que parece, aunque no nos lo creamos; pero parece ser que existe otra clave en la cuál deberíamos fijarnos para saber si le gustamos a alguien: la voz.

Alguno pensará que la mejor manera de saber si le gustas a alguien es prestando atención a qué dice, pero según un nuevo estudio, el secreto no se encontraría en sus palabras, sino en cómo lo dice. Investigadores de la Universidad de Sussex han probado una interesante teoría, que afirmaría que la voz jugaría un papel esencial a la hora de identificar los sentimientos que la persona de nuestro interés podría tener por nosotros. El estudio, publicado en la revista especializada ha demostrado que aquellos que tienden a bajar el tono de voz cuando están hablando a otra persona es porque les encuentran atractivos. Según los investigadores, este gesto, normalmente inconsciente, sería un signo sutil que la especie humana habría desarrollado para atraer a una pareja.

Te muerdes las uñas

Aunque las teorías que psicólogos e investigadores de distintas ramas han desarrollado para darle explicación a este mal hábito son de lo más diversas (incluso Freud lo vinculó, cómo no, a las carencias en el desarrollo psicosexual), las más frecuentes son las que asocian morderse las uñas al nerviosismo, la ansiedad, el aburrimiento o la frustración. Un estudio de 2015 iba un paso más allá al señalar que las personas perfeccionistas son las más proclives a caer en este tipo de patrones repetitivos.

Esa falsa risita que nos sale de la garganta suele ser una respuesta al estrés, la tensión, la confusión o la ansiedad. Según el psicólogo y neurocientífico de la Universidad de Maryland Robert Provine, es tan común que representa el 80 % de los episodios de risa. Surge sobre todo cuando sentimos vergüenza o en situaciones que nos resultan embarazosas, como una forma de calmarnos o recuperar el control, aunque a menudo sucede todo lo contrario. A las personas tímidas o introvertidas les suele entra la risa nerviosa cuando hablan, por puro aturdimiento o ansiedad social.

El puente del amor

En 1974 los psicólogos canadienses Donald Dutton y Arthur Aron, de la Universidad de Columbia Británica, ingeniaron un experimento que mostró cómo la atribución errónea de la excitación podía afectar nuestros sentimientos de atracción.

Entrevistaron a diversos hombres que visitaban un parque en Vancouver. La entrevistadora era una bella mujer.

La mitad de los entrevistados estaban cruzando un tambaleante puente colgante cuando la mujer les pidió que participaran en su investigación. La otra mitad atravesaba un sólido puente de poca altura.

A todos los hombres se les pidió que miraran una foto -por ejemplo la imagen de una mujer riéndose mientras se cubría el rosto- y que imaginaran la historia detrás de esa foto. La excusa era investigar los efectos de un bello escenario, como el del parque, sobre la creatividad.

Al finalizar, la mujer les daba su número de teléfono y les decía que la llamaran si tenían preguntas sobre el estudio.

Los investigadores hallaron que la mayoría de quienes llamaron a la mujer habían atravesado el puente colgante (más del doble de quienes habían caminado por el puente seguro).

Además, las historias que escribieron estos hombres tenían más contenido romántico y sexual.

Cuando el experimento se volvió a hacer usando a un entrevistador masculino en lugar de la bella mujer, casi nadie lo llamó.

Fuente de la imagen, Getty Images

Muchos hombres que participaron en el estudio confundieron ansiedad con atracción.

¿La explicación de los expertos? Que muchos de los hombres que habían cruzado el puente colgante habían confundido las sensaciones que les provocó el miedo inconsciente de caer -el corazón latiendo más rápido, la respiración acelerada- con un sentimiento de atracción.

Titularon su estudio: «Alguna evidencia de mayor atracción sexual en condiciones de alta ansiedad».

Sin embargo, el trabajo pasó a conocerse de forma informal como «El puente del amor».

Todos tenemos zonas erógenas

En cuanto a si todas las personas tienen zonas erógenas, la respuesta es sí, aunque no para todo el mundo son las mismas. Como se ha mencionado antes, todo dependerá de cada persona. “No depende ni del género ni de otra condición, todo va en función de lo que a cada uno le guste más”, matiza Malnero, aunque es habitual pensar que “las mujeres tienen unas zonas concretas y los hombres otras”.

Si dejamos a un lado las zonas erógenas primarias, “el resto de las zonas erógenas no dependen tanto del sexo de las personas, si no de lo sensible que se tenga esa zona y de la vinculación al estímulo positivo o placer que nos genere”, aclara Blázquez. La realidad es que “sí hay zonas erógenas que coinciden, sin diferencia del sexo que se tenga, pero todo dependerá de la persona, sus gustos, sus terminaciones nerviosas y su vinculación positiva y excitante con esa zona del cuerpo”.

Por ejemplo, “los lóbulos de las orejas pueden que sean zonas altamente erógenas para unas personas y para otras no, siendo incluso desagradable para estas”, señala Blázquez. Así mismo, “hay personas a las que les encanta que les toquen el pelo, la cabeza o la nuca y otros, sin embargo, lo odian”, añade Malnero.

Hombres vs mujeres

La principal diferencia entre hombres y mujeres en este aspecto son las zonas erógenas primarias, es decir, los genitales. A partir de ahí, «se han realizado diferentes estudios que demuestran que las zonas no varían mucho según sexo, pero sí las preferencias, intensidad y sensibilidad”, señala Blázquez.

Según indica la sexóloga, “los labios, encabezan el ránking en ambas partes y ambos sexos coinciden en zonas como el cuello, los pezones, la parte interna de los muslos, la nuca y las orejas”.

La zona perianal (que va desde los testículos al ano) en el hombre, “es una de las zonas erógenas que marca la diferencia entre ambos sexos”. En esta parte “se da una gran concentración de terminaciones nerviosas que le hace especialmente sensible y excitable” y es que “hay que recordar que es la zona donde se encuentra el Punto G de los hombres, llamado Punto P, al estimularse la próstata”.

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